Era el día de su cumpleaños y el teléfono volvió a sonar.
- ¿Don Enrique?
- No, creo que se ha confundido.
Pasados unos segundos recordó que alguien le había llamado Enrique en repetidas ocasiones. Sí, fue en la peluquería esa moderna a la que fue a cortarse el pelo la última vez. El peluquero le debió confundir con otro cliente y no cesaba de llamarle “don Enrique” para arriba “don Enrique” para abajo, a pesar de que él insistía en que no se llamaba así.
Al pagar en la caja le había pedido su número de teléfono y su fecha de nacimiento… “es para felicitarle por su cumpleaños… don Enrique”.
- ¿Don Enrique?
- No, creo que se ha confundido.
Pasados unos segundos recordó que alguien le había llamado Enrique en repetidas ocasiones. Sí, fue en la peluquería esa moderna a la que fue a cortarse el pelo la última vez. El peluquero le debió confundir con otro cliente y no cesaba de llamarle “don Enrique” para arriba “don Enrique” para abajo, a pesar de que él insistía en que no se llamaba así.
Al pagar en la caja le había pedido su número de teléfono y su fecha de nacimiento… “es para felicitarle por su cumpleaños… don Enrique”.
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